jueves, 25 de julio de 2013
lunes, 15 de julio de 2013
La semana pasada fui al cine.
La semana pasada fui al cine. No voy mucho últimamente ya sea por dinero
o por organización del día. La semana pasada el cine olía a muerte. Olía como otros locales que he pisado poco antes de su
desaparición. Las plantas, las paredes, las luces y las butacas, todo estaba
muerto. Bastante gente para ser un lunes. Daba igual, olía a muerte.
La pantalla estaba sucia y una luz de emergencia se veía en
algunas escenas, detrás de la proyección. Los techos altos, los ladrillos… todo
olía igual.
Fui
al baño dos veces, y el silencio y la sensación eran muy familiares. No importa
que haya máquinas para comprar las entradas por Internet o por teléfono, o que
ofrezcan reposiciones a solo cuatro euros. Parece que la gente ha abandonado
los cines. Al otro lado de la glorieta un montón de personas iban y venían por
las tiendas de saldos. Entre ellas, otros dos cines cerrados tiempo ha. Esto
también está muriendo. Comprar bienes a un precio bajo (unos zapatos a seis
euros o un vestido a tres), teniendo en cuenta que son las ruinas de una
sociedad.
Luego,
al bajar a casa, una frutería tenía un cartel en el que ofrecían cortar la piña
y la verdura para la sopa. Ellos también intentan no morir. Pero la competencia
es muy dura.
Todo huele bastante a muerte. Incluso en verano.
martes, 9 de julio de 2013
Sin ganas
Estaría encantada de no perder el día cuando he dormido mal una o dos noches. Esto dificulta mucho el trabajo en general.
Espero que alguna rutina positiva se acabe instaurando.
Espero que alguna rutina positiva se acabe instaurando.
miércoles, 3 de julio de 2013
Escritura y estados de ánimo
Desde hace un tiempo me intento sacar una foto cuando me pongo a escribir. No siempre me acuerdo, pero he estado recopilándolas en mi Tumblr. Hay fotos hechas de madrugada, a primera hora de la mañana, a la hora de la siesta. a media tarde... Fotos en las que estoy algo bebida, fotos en las que voy a beber, fotos en las que no he tomado nada ni pienso. Fotos en las que estoy angustiada y en las que estoy muy tranquila.
martes, 2 de julio de 2013
Te dan una corona
Es para ti. Es sólo para ti. Nadie más podría llevarla. Tiene todas las joyas que puedes imaginar o desear. Te dicen que es para tu cabeza. Solo para tu cabeza. Que siempre ha sido para ti, por destino. Por destino es para ti. Es tu corona. Te dicen que te la mereces. Que todo lo de antes ha sido para llevarla. Tu cabeza se adapta a ella. No pesa porque es ligera. Es hermosa. Es brillante. Es sólo para ti.
Un día te la quitan. Te quitan la corona. Ya no es tuya. Será para otra. Porque la corona sigue existiendo y sigue brillando y sigue teniendo todas las joyas que puedes imaginar o desear. Y no es para ti. Te dicen que quizás nunca lo fue. Que encontrarán a otra para llevarla. Que no pasa nada, que pienses en lo feliz que fuiste llevándola. Que no pasa nada, que no es importante. Tu cabeza no cuadra con esa corona. No está hecha para ti.
Se la llevan lejos, a otro sitio. Se la llevan para limpiarla y guardarla.
Y dentro de poco hará frío y no habrá corona. Tu cabeza seguirá ahí. Tus ojos debajo para ver todo lo que sucede.
Tú dentro de tus ojos. Viéndolo todo.
Tú vuelves a estar sola. No hay corona. Te acuerdas de ella. De cómo era y de cómo te sentías. De las palabras. De cuando te las creíste.
Te lo creíste.
Ahora ya no hay corona.
No hay nada.
Solo las miradas lastimeras de los que dicen "Te lo dije".
Nadie te pone una corona a ti. No, no a ti. A ti no.
Hoy es 3 de julio. El domingo fue 30 de mayo. Antes de que tú sintieras que te quitaban la corona, la decisión había sido anunciada.
Un día te la quitan. Te quitan la corona. Ya no es tuya. Será para otra. Porque la corona sigue existiendo y sigue brillando y sigue teniendo todas las joyas que puedes imaginar o desear. Y no es para ti. Te dicen que quizás nunca lo fue. Que encontrarán a otra para llevarla. Que no pasa nada, que pienses en lo feliz que fuiste llevándola. Que no pasa nada, que no es importante. Tu cabeza no cuadra con esa corona. No está hecha para ti.
Se la llevan lejos, a otro sitio. Se la llevan para limpiarla y guardarla.
Y dentro de poco hará frío y no habrá corona. Tu cabeza seguirá ahí. Tus ojos debajo para ver todo lo que sucede.
Tú dentro de tus ojos. Viéndolo todo.
Tú vuelves a estar sola. No hay corona. Te acuerdas de ella. De cómo era y de cómo te sentías. De las palabras. De cuando te las creíste.
Te lo creíste.
Ahora ya no hay corona.
No hay nada.
Solo las miradas lastimeras de los que dicen "Te lo dije".
Nadie te pone una corona a ti. No, no a ti. A ti no.
Hoy es 3 de julio. El domingo fue 30 de mayo. Antes de que tú sintieras que te quitaban la corona, la decisión había sido anunciada.
La corona de Omadón (Ommadon) me ha parecido siempre la joya más hermosa jamás creada.
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