Se trata de coger a una persona de baja extracción social que tiene problemas graves (una casa que no puede pagar, tres hijos y ningún marido, y algunas ilusiones poco realistas) y un paupérrimo sentido de la moda, para convertirla en una persona del montón. En los tres programas que he visto han pasado tres madres solteras; una de ellas se vestía como una prostituta económica, otra como Bonny Tyler, y la tercera como una yonki (de hecho, era hija de alcohólicos). Las tres estaban en paro o en trabajos de los de ir tirando (con los que tanto me estoy relacionando últimamente). Y las tres han tenido que pasar, entre otras cosas, por un psicoanalista que les ha explicado por qué es malo tener una personalidad.
Bien es cierto que han ido allí porque querían cambiar, pero no entiendo por qué les han cambiado hacia una cosa que no son ellas.
Al principio y al final, los miembros de un jurado de gente que aparecía por allí (distintas profesiones) evaluaba su interior por lo que veían fuera. Tras pasar por las manos de un estilista, un peluquero, la psicoanalista, y una pareja de dentistas, se convertían en señoras que hacen la compra con pelo capeado y mechas caoba. Y volvían a su casa seguras de que ahora iban a poder encontrar trabajo.
El programa tiene una clara moraleja. Y un drama de fondo: seguramente mucha gente vaya porque es la única manera que tiene de arreglarse la dentadura.
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