Hace dos años me fui de fiesta con unos borrachos de alto standing a los que acababa de conocer. Me preguntaron que qué quería en la vida. Les dije que vivir en paz. No escucharon mi respuesta, porque los encocados no escuchan, solo hablan. Incluso cuando hacen preguntas no escuchan.
Fui a casa de uno de ellos. Escuché lo que contaban. Apunté lo que hacían. Me hablaron de famosos, de droga, de dramas, de Alaska y de Mario.
Fue una noche para no olvidar.
Sigo queriendo lo mismo. Vivir tranquila.
Hoy me gustaría cenar sopa a las diez. Ver "Badlads". Terminar "La emperatriz de los etéreos" y dormir profundamente.
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